• El Papa emérito publica, junto al cardenal Sarah, un libro en contra de ordenar curas casados como pretende Francisco que planea bendecir esta opción en breve
  • «A medida que el mundo ha estado resonando con el alboroto creado por un extraño sínodo mediático que ha prevalecido sobre el sínodo real, nos hemos encontrado», se justifican en el volumen que este miércoles publica Fayard en Francia
  • Hasta el momento, Benedicto XVI se había negado a posicionarse directamente en contra del Papa Francisco. Ahora, se pronuncia junto a  Sarah, Muller, Burke o Rouco

Ratzinger se suma a la oposición a Francisco. El Papa emérito, que hace casi siete años renunció al Papado y prometió permanecer en silencio y ser fiel a su sucesor, rompe su promesa y presiona públicamente para que Francisco no valide una de las medidas aprobadas por el reciente Sínodo de la Amazonia: la ordenación de sacerdotes casados.

Esta reunión de 185 obispos para tratar temas relevantes para esta región celebrada por iniciativa del Vaticano en octubre pasado ha sido demasiado para  Benedicto XVI. El alemán se suma de este modo a pronunciarse en contra de las medidas de Francisco, liderado por cardenales como Sarah, Muller, Burke o Rouco Varela. De hecho, la oposición al celibato opcional se explicita en un libro escrito a cuatro manos junto al cardenal ghanés, todavía prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. «No podemos callar», afirman ambos en ‘Desde el profundo de nuestro corazón’, que este miércoles publicará Fayard en Francia y algunos de cuyos extractos han sido publicados por Le Figaró.

Ambos admiten que el origen de la publicación está en el Sínodo de la Amazonía. Así, señalan que «en los últimos meses, a medida que el mundo ha estado resonando con el alboroto creado por un extraño sínodo mediático que ha prevalecido sobre el sínodo real, nos hemos visto, nos hemos encontrado».

En dichos encuentros, realizados sin informar a Bergoglio, «intercambiamos ideas y preocupaciones. Oramos y meditamos en silencio. Cada una de nuestras reuniones nos consoló y nos tranquilizó mutuamente». Y fueron más allá: «Nuestras nos llevaron a intercambiar cartas. La similitud de nuestras preocupaciones y la convergencia de nuestras conclusiones nos decidieron a poner el fruto de nuestro trabajo y nuestra amistad espiritual a disposición de todos los fieles».

«Creo que el celibato (de los sacerdotes) tiene un gran significado y es indispensable para que nuestro viaje hacia Dios siga siendo la base de nuestra vida» escribe Benedicto XVI en el libro.