Adriana Lastra,acusa al líder de Vox, Santiago Abascal de ser «fascista».

El PSOE decidió este martes centrar su estrategia en movilizar a sus votantes de cara al 10-N cargando contra la ultraderecha de Vox, hasta el punto de que la número dos del partido, Adriana Lastra, llamó “fascistas” a sus dirigentes.

Durante su intervención en el mitin del PSOE en Gijón, Lastra afirmó que “podemos llamarlos ultraderecha, derecha extrema», pero voy a decirlo claro «son fascistas y al fascismo sólo lo frena este partido, votando el 10-N» para que «vuelva a la cueva de donde nunca debió salir».

Estas palabras precedieron a las del presidente del Gobierno en funciones y candidato a la reelección, Pedro Sánchez, quien abogó por “concentrar todos los votos en el PSOE” para un gobierno fuerte que haga frente a “las barbaridades” de Vox.

Ante más de 2.500 personas, según la Organización, Sánchez resumió que en el debate electoral de anoche se vio a un Santiago Abascal que representa a esa España “en blanco y negro que dejamos atrás” hace más de 40 años “y que no va a volver”; pero que decía “todo tipo de barbaridades”. De hecho, un partido que se dice “constitucionalista se cargó en un ‘plis-plas’ el artículo 2 de la Constitución, exigiendo la supresión de las autonomías», comentó. “Pero lo peor, fue el silencio de Partido Popular y Ciudadanos, porque callaban, no decían nada”, denunció.

Se trata, dijo Sánchez, de una “derecha acobardada ante una ultraderecha agresiva”. Por lo que instó a que, “esa falta de valentía de la derecha, la vamos a demostrar el próximo 10 de noviembre los progresistas” con un “voto mayoritario al PSOE». «Y esa victoria que vamos a saborear de nuevo, va a tener un regusto más positivo e ilusionante en una tierra como es Asturias”, afirmó.

Animó, por tanto, a la movilización para “frenar a la ultraderecha y a estos dos partidos que han acabado colonizados por la ultraderecha”, en alusión al Partido Popular y Ciudadanos.

Sánchez insistió en que la “disyuntiva” el 10-N está en votar al PSOE y tener gobierno o continuar con el bloqueo.

En el PSOE, según fuentes del partido, consideran que el otro vencedor del debate, además de Sánchez, fue Abascal. Sumado esto a que creen que Vox puede convertirse en tercera fuerza política, los socialista recuperan el miedo a la ultraderecha como arma electoral para movilizar al electorado.

De hecho, esta jornada el presidente del Gobierno la desarrolló en Valladolid, Badajoz y Gijón dejando a un lado sus propuestas y su proyecto, instando a la movilización y a combatir las “barbaridades” de la ultraderecha ante una silente derecha.

Así las cosas, Sánchez pasó de puntillas por la cuestión catalana este martes insistiendo en la cohesión territorial y social por la que apuesta el PSOE, del que dijo es el único partido con presencia en toda España. En Gijón, Sánchez afeó que el PP sólo obtuviera uno de los 48 diputados que aporta Cataluña al Congreso, lo que demuestra, dijo, que “los catalanes no quieren ser salvados por el PP”.

La misma línea de Sánchez la siguió el hoy presidente de Asturias y uno de los dirigentes territoriales más afín al secretario general del PSOE. Adrián Barbón arremetió contra el líder del Partido Popular llamándolo «Pablo Cascado» y contra el de Ciudadanos al que se dirigió como «Adoquín Rivera». Al líder de Vox -formación que consideró que es «Fuerza Nueva 2.0»- lo llamó «Torquemada».

Por su parte, Lastra no sólo criticó a la ultraderecha, a la que consideró que “vienen a robar nuestra democracia”, sino que también cargó contra “la izquierda a la que más quiere la derecha”, en referencia a Podemos, porque se dan “golpes en el pecho” pero “cada vez que tienen ocasión, votan con la derecha”. Por ello, pidió “movilizarse todo el mundo y llenar las urnas de votos por España y por nuestra propia democracia”.

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